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Experiencias acústicas

 

El tema de esta entrada puede resultarles naif, una perogrullada, y seguramente lo sea, pero como decían en 'El precio justo', aquí hemos venido a jugar, así que no me tomen demasiado en serio. ¿Por qué determinadas canciones nos gustan más cuando las escuchamos en un bar o en un pub? No estoy pensando ahora en géneros como el disco o el dance, géneros hechos para el baile, sino en canciones de rock o de pop.

Podría ponerles varios ejemplos, pero hoy les dejo una de mis preferidas de Loquillo y los Trogloditas. Las veces que he escuchado 'La matare' en un garito me ha sonado bastante mejor que cuando me la pongo en casa, casi como si se tratase de otra canción. No me malinterpreten, la canción me gusta con independencia de cómo la escuche, pero les hablo de piezas que ganan con cierta densidad, a veces cierta distorsión, a veces con sonido de baja fidelidad, con reverberación, una acústica cerrada y experiencia envolvente. 

En el caso que nos ocupa, esa acertada mezcla de rumba fusionada con el rock, la propia producción, los ecos y los coros, la guitarra y el teclado, hacen que la experiencia acústica se sienta distinta dependiendo de cómo se reproduzca. ¿O será por demérito de la voz de Loquillo que pierde con la nitidez? No descartemos esta última hipótesis. Lo sé, lo sé, no es precisamente un asunto para Cuarto Milenio, ya les avisé al principio, pero en fin. Y a ustedes, ¿con qué grupos o canciones les pasa?

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