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USA '65 (Primera parte)

  Hemos importado su cultura: sus cadenas de comida rápida, McDonald's, Burger King; su cine, John Wayne, Marilyn Monroe; su música, rock'n roll, blues, jazz, soul, hip-hop; sus levis, sus formas de ocio, sus prisas, su  way of life . Creemos conocer la Manhattan de Woody Allen, los trenes elevados de Queens, el puente de Brooklyn, los grafitis del Bronx; creemos conocer Chicago, la ciudad de los vientos, de Al Capone, Muddy Waters y Howlin' Wolf; creemos haber tomado la ruta que desciende hasta Nueva Orleans, perdiéndonos en su crisol, respirando los aires del blues del Delta; creemos haber conducido alguna vez por la Ruta 66 hacia el oeste en un Chevrolet Impala; creemos haber apostado en las Vegas, compartido una noche con una morena de mareantes curvas y despertado en el desierto sin un dólar en el bolsillo y sin el Chevrolret Impala; creemos haber hecho auto-stop hasta Los Ángeles, y desde allí hacia San Francisco, alternado en una comuna hippy y, ya de vuelta - ¿por q
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British 66

En el año 1966, el concepto de Swinging London estaba del todo establecido. Como centro neurálgico de varios mercados juveniles, Londres exportó una imagen de modernidad, con sus discotecas  cool y las tiendas de Carnaby Street que imponían qué calzado, qué pantalones o qué peinado debía llevarse para estar a la última. Por mis palabras pueden entrever que esto me repele un poco, más que nada cuando explota nuestros instintos gregarios. En suma, soy un aguafiestas, un aburrido...  El caso es que también cabe una mirada más luminosa al periodo: el impulso del mercado juvenil también facilitó que aflorasen diferentes expresiones creativas. Entre otras cosas, se espoleó a la industria musical, y por eso los años del Swinging produjeron aquella música tan maravillosa. Por ella puedo perdonarle sus estrellatos, los tabloides sensacionalistas y los rizados y permanentes que Eric Clapton se imponía religiosamente en la peluquería cada pocos meses. A pesar del exceso de superficialidad, a nive

British 65

  Pónganse los auriculares, cierren los ojos y viajen al pasado una vez más: están a punto de cruzar el ecuador de los sesenta, como César cruzó el Rubicón. Las décadas anteriores conocieron nuevos géneros como el  rhythm and blues, el rock'n roll y el soul, por no hablar de la evolución del jazz, lo que hace de los cincuenta otra época interesante; no en vano, las estrecheces de la posguerra habían contribuido a cambiar el panorama de la música popular, y las limitaciones impulsan la creatividad. Pero, ¡ay, amigo! El experimento de los sesenta fue un paso más allá, y no exageraríamos si afirmamos que, en unos pocos años, ese pequeño paso para el hombre supuso un gran salto para la humanidad o, dejando las frases grandilocuentes para los astronautas del Apolo XI, ha habido un antes y un después en la industria musical, en particular si pensamos en la segunda mitad de la década. Sigue sorprendiéndome lo acelerado de aquellos años. ¿Qué pasó exactamente? Pues muchas cosas, un sinfín