De día, de noche, por la tarde. Por los zeta, los jeeps y las tanquetas no puedo comer, ni hablar tampoco. No puedo hacer nada, porque estoy temblando. Tengo miedo. Para consolarme, leo cómics. Superman, Flash Gordon y el Capitán Trueno. Ellos son los vencedores. Y yo soy el fracasado, triste, torpe y tímido. Hoy te vi tal como siempre, con esa mirada perdida y familiar. Rodeada de supuestos amigos, con la amargura oculta tras una sonrisa. Necesito volver a verte: compartiendo besos y caricias en brazos ajenos, a altas horas de la noche, hasta que te desvanezcas bajo la lluvia. No es fácil seguir así; no puedo quedarme quieto, pero tampoco puedo marcharme. La magia ciega que llevas dentro ha logrado cautivarme (...) Será hoy, o quizás nunca; hoy me acercaré a ti… Pero al llegar a tu lado, no había nadie en la silla; no eras más que un sueño, bajo la lluvia… hasta que te desvaneciste. Hoy nos acompañan los Zarama, el otro...
La casa del sol poniente
Esto va de música, más o menos