Ir al contenido principal

Entradas

Semana otoñal (9)

Entradas recientes

Zarama: flores en la basura

  De día, de noche, por la tarde. Por los zeta, los jeeps y las tanquetas no puedo comer, ni hablar tampoco. No puedo hacer nada, porque estoy temblando. Tengo miedo. Para consolarme, leo cómics. Superman, Flash Gordon y el Capitán Trueno. Ellos son los vencedores. Y yo soy el fracasado, triste, torpe y tímido. Hoy te vi  tal como siempre,  con esa mirada perdida y familiar. Rodeada de supuestos amigos,  con la amargura oculta tras una sonrisa. Necesito volver a verte:  compartiendo besos y caricias en brazos ajenos, a altas horas de la noche, hasta que te desvanezcas bajo la lluvia. No es fácil seguir así;  no puedo quedarme quieto, pero tampoco puedo marcharme. La magia ciega que llevas dentro  ha logrado cautivarme (...) Será hoy,  o quizás nunca;  hoy me acercaré a ti… Pero al llegar a tu lado,  no había nadie en la silla; no eras más que un sueño,  bajo la lluvia… hasta que te desvaneciste. Hoy nos acompañan los Zarama, el otro...

La verdad es aburrida

Una de las canciones más emblemáticas de Eskorbuto. Los tres instrumentos en contundente sincronía, que solo se rompe al final, con esa disonancia tan apropiada al tema. Y, en mi opinión, una de las mejores frases del trío calavera, en su sencillez.  'La mentira es la que manda, la que causa sensación.  La verdad es aburrida. Puta frustración'. ' Podría decir las mayores estupideces, y aplaudiríais '. ( Donald Trump )

Experiencias acústicas

  El tema de esta entrada puede resultarles naif, una perogrullada, y seguramente lo sea, pero como decían en 'El precio justo', aquí hemos venido a jugar, así que no me tomen demasiado en serio. ¿Por qué determinadas canciones nos gustan más cuando las escuchamos en un bar o en un pub? No estoy pensando ahora en géneros como el disco o el dance, géneros hechos para el baile, sino en canciones de rock o de pop. Podría ponerles varios ejemplos, pero hoy les dejo una de mis preferidas de Loquillo y los Trogloditas. Las veces que he escuchado 'La matare' en un garito me ha sonado bastante mejor que cuando me la pongo en casa, casi como si se tratase de otra canción. No me malinterpreten, la canción me gusta con independencia de cómo la escuche, pero les hablo de piezas que ganan con cierta densidad, a veces cierta distorsión, a veces con sonido de baja fidelidad, con reverberación, una acústica cerrada y experiencia envolvente.  En el caso que nos ocupa, esa acertada mezcl...

Semana otoñal (8)

Aquí estamos... Y me alegro. Y seguro que tu aita también. Y qué bueno,  cómo se mueve tu bufanda blanca. Sobre cuatro tejados... La luna en medio y tú mirando al cielo. El humo en tus manos, una calada, sopla y... ¡puf! Vendrá hacia mi  y seremos felices de nuevo en las fiestas de cualquier pueblo. Cántame dulce, dulcemente  la 'María Solt' de Benito.  Sin llorar. Estás pálida y las lágrimas te quitan tu color. Mañana  estaremos muy felices de nuevo, con un poco de champán. Sin dinero pero las estrellas están con nosotros, bajo el sonido de un piano.

El buen mestizaje

Y de la guitarra flamenca pasamos al rock, sin abandonar el terreno patrio con sabor andaluz, así como el delicioso sonido de nuestras guitarras. Gualberto García fue uno de los precursores de lo que se vino a llamar rock andaluz, y para disfrutarlo les dejo la canción con la que lo descubrí, aquí, en la blogosfera. Su nombre lo dice todo, 'Tarantos (para Jimi Hendrix)', incluida en el álbum 'A la vida, al dolor' (1975) perteneciente a su carrera en solitario, tras su periplo con Smash. Y como sé muy poco de este músico, más allá de este álbum y alguna otra olvidada escucha, dejaré que me lo cuenten ustedes, que seguro saben más que yo. Mientras tanto, espero que disfruten de este temazo de épica contenida, guitarras incendiarias, línea de violín y palmoteo incluido. Porque el buen mestizaje es aquel que sabe incorporar las formas de lo ajeno, añadiendo con buen gusto el ingrediente propio.

Dedos listos

 Le costó, en su momento, ser reconocido por algunos maestros de la guitarra clásica, que veían en él a un analfabeto musical, por aquello de que se formó sin saber leer partituras; un tipo que solo tenía 'dedos listos', como dijo de él Andrés Segovia, aludiendo a su velocidad de ejecución y a la cantidad de notas que conseguía incluir en cada compás. Ha llovido mucho desde entonces, pues la crítica musical y la memoria colectiva pronto supieron hacerle justicia. Podría decir eso de que fue un revolucionario del flamenco, u otros tópicos, pero yo no entiendo de flamenco, y en boca cerrada no entran moscas. Lo que sí parece claro es que supo sacar al género de la endogamia, actualizando su forma de expresión y convirtiéndose en el primer guitarrista flamenco con una fama equiparable a las estrellas del pop. Y con todo, enarbolaba esa honestidad y humildad que son tan difíciles de encontrar entre los artistas encumbrados. Se muestra en cada una de sus entrevistas: él solo hablaba...